Voy a darlo todo (1/4)

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Noto como el agua recorre mi espalda, levanto la cara y se lleva el sabor de mi esfuerzo, sabor a sal. Pero eso es ahora, volvamos al antes…

Abro los ojos con un primer pensamiento: comenzar a preparar la carrera. Con movimientos  automáticos, inicio la rutina del día de la competición. Aunque no es del todo correcto decir que comencé a prepararla tal y como desperté, ya hubo  preparativos en la noche de ayer, elegí  mi ropa, mis zapatillas, los detalles importantes; no olvidar la vaselina, el portadorsales y la muda, todo listo. Llevo más tiempo todavía preparándola, en cada serie que me he obligado a hacer durante el verano, cada salida al asfalto robándole horas al reloj, casi siempre disfrutando, pero otras veces no. Y a pesar de todo no estoy preparado, no me siento preparado.

La carrera ocupa mi mente, dándome una paz que necesito y que quiero. No hay mundo y ansío abandonarme a mis pisadas, necesito olvidarme de todo y vaciar mi mente de  lo que la puebla.  La carrera me alejará de un mundo gris o de color, de un mundo feo o precioso, simplemente no hay nada, solo ella y yo; mi reto, mi fuerza y mi resultado.

Arrincono la tristeza y me fuerzo a desayunar, pienso en lo mal preparado que estoy y los pocos hidratos que tengo en mi cuerpo. Las tostadas están listas y me doy un minuto de tregua… qué tranquilidad  se puede observar desde la ventana de la cocina, incluso hay pájaros en el árbol de enfrente, sobre mi coche; prestadme vuestras alas hoy, porque quiero volar lejos y rápido, muy rápido.

Me encuentro ya en el lugar de la carrera, mi amigo, compañero en el reto que se nos presenta, al cual he recogido de camino, calienta conmigo. Nos hacemos fotos, hablamos sobre la estrategia que usaremos, saludamos a gente. Parejas de novios preparan su carrera, otras mujeres despiden a sus hombres y yo siento una punzada de envidia ya que ellos comparten este momento y yo casi nunca he podido hacerlo… soy un corredor solitario. Pensando lo mismo que yo, mi compañero hace suyo mi pensamiento y ambos asentimos. ¡A pensar en correr!

Ya hemos recogido los dorsales entre la marea de runners, aficionados y familiares que se mueve y acomoda dentro del estadio, mil seiscientos inscritos.  Olor a réflex, corredores medio desnudos cambiándose, runners de ambos sexo riendo y esperando impacientes el momento de dirigirse hacia la salida; esto es lo que buscaba.

La carrera se acerca y todo está listo, nos adelantamos lo más posible para evitar perder demasiado tiempo en la montonera que se forma en la salida. Y aquí estoy, preparado, el reloj GPS a punto, en mi mente repaso mentalmente cómo será la carrera que quiero hacer;  voy a darlo todo, porque necesito desfogar mi cuerpo y mi alma hoy.

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