La lluvia y las mariposas

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La despertó el violento martilleo de la lluvia contra los cristales de su ventana. Otro maldito día de lluvia. Se levantó, cansada, despacio, sin ganas de estrenar la mañana, sintiendo una pesada carga sobre la espalda. Se tomó sus pastillas con un vaso de agua y se vistió con un vestido ancho y negro. Intentó recordar cuándo había comenzado a sentirse lapidada bajo esa tonelada de problemas que la enterraban paso a paso, cada vez más en la desesperación; pero hacía ya tanto tiempo que se sentía así, que no se recordaba de otra forma.
Salió de su piso y en el portal, dudó un segundo antes de decidirse a llegar hasta su coche. No corrió, para qué, se iba a mojar igual. Se incorporó a la larga y apretada fila de vehículos que había ya en la carretera, aún más congestionada en días de lluvia como ése. Maldita lluvia. Maldita ciudad.
Encendió la radio, como cada mañana, mientras conducía. Malas noticias como siempre, vaya novedad. Delante de ella, empezaba a adivinarse la silueta del puente. Veinte minutos más y habría llegado a su trabajo, donde podría parapetarse detrás de su montaña de papeles, dejándose engullir por los datos que como una autómata introducía diariamente en el sistema. Avanzaba poquito a poco, deteniendo su mirada en las gotas de lluvia que resbalaban por el cristal, adormecida con el rítmico vaivén del limpiaparabrisas que nunca se cansaba. Los faros de los coches, encendidos y a esa hora del amanecer, parecían luciérnagas.
Qué lento iba el tráfico hoy. Algo debía de haber pasado en el puente. Intentó averiguar qué, sacando su cabeza por la ventana, pero era imposible con esa lluvia. Así que, impulsada por un instinto, decidió bajarse. Echó a caminar entre las filas de automóviles, escuchando el sonido de los cláxones que protestaban por su presencia. Entonces las vio. Salían a millares de ninguna parte. Mariposas blancas, rosas, azules, amarillas. Volaban ajenas a la lluvia, al tráfico y a las responsabilidades. Pero no se podía volar con lluvia. ¿O sí? Miró a la gente dentro de sus coches, malhumorada, los gestos ceñudos, buscando expresiones de asombro que le dijeran que aquello estaba pasando de verdad. Pero nadie más parecía ver nada. Sólo le gritaban a ella, caminando empapada bajo esa manta de agua.
No lo entendía, ¿por qué no veían las mariposas? Si estaban allí mismo. Y se acercaban. Empezaron a revolotear a su alrededor, en un torbellino de color. Y ella comenzó a girar sobre sí misma y a dar vueltas y más vueltas, rodeada de mariposas, riendo a carcajadas por primera vez en siglos. Entonces, emprendieron el vuelo hacia el río debajo del puente. Todas juntas, como una bandada de pájaros, volando felices y ajenas al mundo. Y ella no podía dejar de reírse mientras las seguía, y ya no veía nada a su alrededor excepto las mariposas. Tampoco oía a la gente que le gritaba loca, ni las bocinas protestando por su coche abandonado en medio del tráfico. Sólo existían las mariposas. Y cautivada por el vuelo alegre de esas miles de alas de colores, se subió a la barandilla del puente, abrió sus brazos que ya eran alas, y saltó.

15 Comentarios

  1. Jorge says:

    Suerte raquel!!!! Un beso

    1. Raquel Tello says:

      Mil gracias! Encantadísima de que hayas pasado por aquí.

  2. Fco. Javier Cano says:

    Raquel, Enhorabuena por tu blog y que te vaya muy bien. A tu padre hay que felicitarle por las dos maravillas de hijas que tiene, y a ti por lo bien que escribes. Desde luego que tienes un algo especial para ello. Mucha suerte y adelante.
    Y por cierto, dos comentarios y los dos de ciclistas. Pero qué está pasando aquí??

    1. Raquel Tello says:

      Gracias, Francisco Javier. Me alegro de que te haya gustado lo que has leído. Y de los ciclistas, qué te puedo decir? Habrá que estudiar el vínculo ciclismo-literatura. Los Tello también hemos sido ciclistas! Los tres! Un saludo.

      1. Fco. Javier says:

        Conozco tu historia. Incluso tengo una camiseta exclusiva del 2 de junio igual a la tuya. 😄 oh yeah!

        1. Raquel Tello says:

          Grande, grande, Qué noche la de aquel día!!😉

  3. Montse Cáceres says:

    Muy agradecida por tu iniciativa que sin duda nos hará disfrutar de tu imaginación hecha forma por un estilo de escritura inmaculado y lleno de sensibilidad.

    1. Raquel Tello says:

      Gracias a vosotras que estáis ahí siempre que os necesito. Me servís de inspiración y sois la principal causa de que me haya animado a hacer realidad este proyecto. Besos mil, Mon.

    2. Pilar Cáceres says:

      Siempre me habló Montse de tu arte para la escritura y tu gran imaginación..y no se equivocaba…Suerte!

      1. Raquel Tello says:

        Muchas gracias, Pilar.
        La inspiración está en la vida misma, sólo hay que saber mirar.
        Espero que disfrutes de muchos ratitos de lectura.
        Besos

  4. Laura Frost says:

    Querida amiga, nadie mejor que yo entiende el vuelo de una mariposa. Cierto, las mariposas no pueden volar con la lluvia, se les desprenden las escamas de sus alas. Son escamas, ¿lo sabías? Es muy curioso el universo de esos insectos que tienen la capacidad de transformarse. De una oruga a un de los seres más bellos que la naturaleza ha dado en crear. Y nadie mejor que yo entiende ese salto al vacío. Es un gran relato. Tus lectoras somos muy afortunadas. No nos abandones… nosotras no lo hacemos. Miles de besos!

    1. Raquel Tello says:

      Afortunada yo por contar con tu apoyo desde el principio. Tu aparición en esta parada del tren de mi vida ha sido el impulso que me ha hecho reunir el valor de lanzarme a escribir. No hubiera llegado a pasar sin ti, de eso estoy segura. Espero no perder nunca la ilusión. Te diría un beso de mariposa, pero mejor te envío un abrazo de oso.

  5. Lolita says:

    Sólo puedo aplaudirte👏👏👏👏👏👏👏👏

  6. Angeles says:

    Precioso!!!!me alegro haberte conocido por estos lares….gracias a laura frost!!!!me encanta como escribes…enhorabuena!!!

    1. Raquel Tello says:

      Gracias, Ángeles, por tu visita y por tus palabras. Me llenan de satisfacción. Un abrazo!

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