El Sabor (2/6)

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ÉL

No he dejado de pensar en ella desde ayer. He dormido poco. Su recuerdo tirando de mi corbata me ha perseguido toda la noche. He venido esta mañana sólo porque necesito sentir su contacto como sea. Aún no ha llegado y me pongo a trabajar mientras la espero.

Al cabo de unos minutos, cuando  entra, me dirige una mirada provocadora al tiempo que cruza lentamente el espacio desde la puerta hasta su sitio. Me vuelve loco la sensualidad que desprende. Veo que me ha enviado un email con un texto que ha escrito sobre la anécdota de ayer. Lo leo divertido, ya sabía que le gustaba escribir. Conocer su punto de vista me anima a enviarle un mensaje, pidiéndole que nos encontremos a solas. Necesito probar a qué sabe. Salgo de la oficina ignorando si aceptará y me dirijo a la sala de descanso que tienen al final del pasillo, preguntándome si vendrá.

Y viene. Se para en el umbral y me estudia desde allí. Se acerca, mirando antes nerviosa a un lado y a otro del pasillo por el que ha llegado. Yo sonrío con el vaso de café caliente en la mano y  cuando la tengo cerca, sin dudarlo, la beso. Me encanta el contacto con sus labios, que saboreo brevemente. Sabe bien. Ella se aparta, insegura, hace ademán de irse sonriendo, pero vuelve sobre sus pasos, y me besa ella a mí. Nuestras lenguas sólo se tocan un momento. Me vuelve a besar, mordiéndome un poco el labio inferior y se da la vuelta sobre sus pasos. Me deja allí con un calor terrible en la entrepierna.

ELLA

Ayer tuve algo de insomnio. Perdí el sueño de madrugada. “A mi tú” no se iba de mi cabeza. Yo había sido mucho más cobarde, una frase que era susceptible de interpretación: “Me ha gustado la corbata”. Bien podía significar sólo eso, que me había gustado su corbata. Él fue mucho más atrevido. Podría haberme respondido “A mi también”, y habría jugado a mi juego. A mi también”  podía significar “me ha gustado que hayas jugado con ella” , o simplemente “a mí también me gusta mi corbata”. Pero esas tres palabras, rotundas, mantenían a Morfeo lejos de mi habitación.

Cuando llego esta mañana a la oficina veo su coche en el aparcamiento. Mierda. Me muero de la vergüenza de tener que enfrentarme a mirarlo después de lo que pasó ayer, pero no tengo elección. Nada más cruzar la puerta, levanta la cabeza y clava sus ojos en mí. Le sostengo la mirada mientras me dirijo a mi puesto. Me imagino sentándome a horcajadas sobre él, deshaciéndole el nudo de la corbata mientras sus manos me aprietan las nalgas con fuerza. En lugar de eso, me siento en mi silla y empiezo a trabajar.

Sin embargo, despierta mi lado más travieso y decido mandarle un email con el texto que he escrito sobre la corbata. Al momento, me envía un mensaje. Me pide que me reúna con él en la pequeña sala para el café que hay al fondo del pasillo. Todavía nerviosa por la propuesta, lo veo salir de la oficina. Espero un minuto, y me dejo guiar, como un títere sin voluntad, por unos hilos invisibles hasta la sala. Por el camino, me cruzo con varias compañeras de otros departamentos, y tengo que disimular hojeando papeles que he decidido coger en el último momento para usarlos como coartada. Cuando llego, lo encuentro apoyado sobre la encimera de la cocina, café en mano. Sonríe al verme llegar. Miro a ambos lados antes de entrar. No cruzamos palabra. Sólo me acerco despacio a él y cuando estamos cerca, me dejo besar. Me sorprendo gratamente al sentir su boca en la mía, suave, carnosa y deliciosa. Me aparto y vuelvo a mirar hacia la puerta, amenazadora, pero me acerco otra vez. Quiero más. Nuestras lenguas se rozan un poco. Lo miro, extrañada. No esperaba que besara bien. Él sonríe, no sé si da cuenta de lo que estoy pensando. Lo saboreo por última vez, llevándome el sabor de su labio inferior conmigo, y salgo de allí terriblemente excitada.

8 Comentarios

  1. Rebeca says:

    Esto se pone interesante…..😝😝😝😝

    1. Raquel Tello says:

      Es el dos de seis. Se va a poner más….

  2. Daniel says:

    Ve colocando los dos rombos ya mismo. Muy bueno. Te aplaudo.

    1. Raquel Tello says:

      Ya a partir del próximo, seguro. Gracias por esos aplausos

  3. May says:

    Qué bueno,el juego de la seducción y el matiz de la perspectiva de cada uno me encanta.

    1. Raquel Tello says:

      Me alegro. El siguiente jueves, más.

  4. Laura Frost says:

    A pesar de que no me gusten las corbatas, me gusta lo que proyecta. Jugar siempre será lo más divertido.

    1. Raquel Tello says:

      ¿Que no te gustan las corbatas? ¿Hay algo más sexy que una corbata? Quizás un buen par de tirantes….

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