Amor de 15 años ¡me ha escrito un whatsapp! (5/20)

Posted on

Resumen capítulo anterior: Ana vuelve a casa afectada por el tono de la conversación con Rubén. Le cuenta a su amiga Irene el encuentro, y ésta no duda de que más temprano que tarde acabarán teniendo una aventura.

Apenas había pegado ojo en toda la noche. No acababa de creer que hasta la mañana anterior mi vida era estable, sin sobresaltos, y que todo eso acabara de cambiar con el descubrimiento de que mi primer novio era el maestro de mi hijo. Los recuerdos de aquella época se habían confabulado para asaltarme uno a uno. Con el paso de los años, hasta las grandes broncas que tuvimos me parecían deliciosas. Tenía claro que ese sentimiento no era más que una fantasía, cualquier relación recordada desde la melancolía podía llegar a parecer perfecta, pero pretender que nada había cambiado habría sido una gran ingenuidad. Rubén y yo nos conocimos con quince años, empezamos a salir a los dieciséis y estuvimos juntos hasta los veintiuno, pero ahora teníamos cuarenta años, no tenía ni idea de en qué persona se había convertido, y desde luego, él tampoco conocía en absoluto a la mujer que era yo hoy.

Mi marido me despertó al marcharse, como cada día, y yo me levanté cansada, me tomé un café bien cargado y empecé mi rutina mañanera, preparando la mochila de mi hijo para el cole. Hoy tocaba galletas y zumo para el desayuno. Por primera vez estaba cayendo en la cuenta de que Rubén veía a mi hijo todos los días, desde que comenzó el curso, y el hecho de saberlo cerca de él me gustó. También me acordé de que en la tutoría del día anterior ni siquiera habíamos hablado de Pablo. Estuve tentada de ponerle una nota en la agenda, pero me contuve. Mejor dejar pasar unos días para ver si todo se calmaba un poco. Desperté a mi hijo, le preparé los cereales para desayunar y lo dejé viendo los dibujitos en la tele mientras yo me arreglaba para trabajar.

Llegamos al cole a la hora habitual, ocho y cuarto, y lo acompañé hasta la puerta del aula matinal. De repente, el simple hecho de estar cerca del colegio me excitaba. Miré a mi alrededor, por si veía su coche aparcado, y constaté con cierta decepción que no estaba, aún era demasiado temprano. Le di un beso largo y un abrazo a mi pequeño cielito y me apresuré para llegar a tiempo a la galería. Andábamos ultimando los preparativos para una próxima exposición y agradecí tener la cabeza ocupada. Pero a media mañana me llegó un mensaje:

“Buenos días. Espero que no te importe que haya cotilleado en la ficha de tu hijo para conseguir tu móvil”.

Me hizo gracia. Se me instaló una sonrisa boba en la cara. La verdad es que estaba deseando volver a tener noticias suyas.

Yo: “Buenos días. ¿Tú no deberías estar en clase?”

Rubén: “Estoy en el recreo”.

Si las madres del cole se llegaban a enterar de lo que había habido entre Rubén y yo, sería un escándalo. La comidilla para el resto del curso. Me llegó otro mensaje.

Rubén: “Por cierto, tu hijo va bien. Era sólo una tutoría rutinaria”.

Me hacía reír. Pero no podía atenderle ahora.

Yo: “No puedo hablar. Mi jefa, ojos de halcón, me vigila”.

Rubén: “Ok. ¿Nos vemos esta tarde?”.

Yo: “¿Qué? Pero bueno, ¿tú estás loco?”.

Rubén: “¿Quieres que te responda a esa pregunta como corresponde?”.

Casi se me caen las bragas allí mismo. ¡Sabía que se acordaba de que siempre me respondía “por ti, peque”! ¿Por qué sería que por whatsapp nos sentíamos mucho más osados? ¿Y por qué me estaba prestando yo a ese coqueteo impropio? Mi vida no era de color de rosa, vale, pero tenía un matrimonio que iba bien y un niño precioso que nos adoraba. ¿Por qué estaba empezando a complicarlo todo con esta historia? Tenía que pararle un poco los pies.

En ese instante me llamó mi jefa, uno de los montadores tenía una duda, y ella no tenía ni idea de cuestiones organizativas. Al acercarme donde se encontraban, la vieja bruja me soltó:

—¿Y a ti qué te pasa hoy? Llevas toda la mañana como ausente.

Le di las instrucciones correspondientes al montador y me alejé a otra sala donde pudiera estar a solas para excusarme con Rubén.

Yo: “No puedo quedar. En tres días inauguramos nueva exposición. Tengo mucho curro”.

Rubén: “Ok, allí estaré”.

¿Cómo? ¿Qué había querido decir? ¿No se atrevería a presentarse en la inauguración? ¿O sí?

¿Cuánto tiempo más podrá Ana mantener a raya a Rubén? ¿Acabará aceptando su propuesta para quedar una segunda vez o lo obligará a guardar las distancias?

 

__

Concebido y desarrollado en exclusiva para la revista Aire-sólo para mujeres. Quinto capítulo publicado el 12 de abril de 2017. http://www.aire-soloparamujeres.com/amor-de-15-anos.html

2 Comentarios

  1. RAQUELBM says:

    Esto se pone cada vez mejor👏👏👏👏👏

    1. Raquel Tello says:

      No me digas que no es emocionante!! Me alegro de que te estén gustando!😙

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada.