A modo de ejemplo

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Cuando yo tendría unos nueve o diez años, participé en un concurso de relatos que organizó mi colegio, con temática navideña, también. Gané el segundo premio, y me hizo muchísima ilusión. Para aquellos pequeños escritores que necesitan una idea que les ayude, lo que vine a escribir hace unos treinta años, fue algo parecido a esto:

“LA NAVIDAD EN LA GRANJA

Rubén salió a pasear con su perro Toby por el campo que había delante de su casa. Su madre andaba muy ocupada, con todos los preparativos de la cena de Navidad. Había llovido y las patitas de Toby se hundían en el barro, porque él no tenía unas botas de agua como las suyas. Jugaba a tirarle una piedra, que lanzaba lejos, y Toby corría rápido para buscarla y traérsela, cuando se encontró con una reunión de animales un tanto extraña: había cerdos, corderos, patos y un pavo gordísimo.

Rubén se acercó a ellos y los escuchó hablar:

—Algo tenemos que hacer, sólo falta un día para Navidad.

—Hola —dijo Rubén.

Los animales se callaron de repente y lo miraron, curiosos.

—¿A qué vienes tú? —quiso saber el pavo, que parecía que era el que mandaba allí.

—Sólo estaba paseando —respondió Rubén —mi madre no quiere que moleste en casa mientras ella prepara la cena de Navidad.

—¡¡¡¡Ahhhhh!!!! —gritaron todos los animales al mismo tiempo.

—¿Qué pasa? —preguntó Rubén sin saber qué ocurría.

—Pues que a ninguno de nosotros nos gusta la Navidad —respondió el pavo—. Yo soy el plato estrella. Es rara la mesa donde no se sirve mi carne.

—Y mis chorizos, mis chuletas, mis jamones —añadió un cerdito—, de mí no se desperdicia nada.

—Mi muslo a la naranja también es muy preparado en Navidad —dijo un pato.

—Así que como verás, ninguno queremos que llegue la noche de mañana. ¡Seguro que nos matan para comernos!

—Vaya —dijo Rubén muy preocupado—nunca había pensado en la Navidad desde ese punto de vista. ¡Os ayudaré a esconderos!

—¡Qué buena idea!

Empezaron todos juntos a buscar escondites por toda la granja, corriendo, para que todos estuvieran bien ocultos antes de que se hiciera de noche. Rubén estaba muy cansado porque sus pies se le hundían en el barro y le costaba el doble de lo normal caminar.  Ya estaban casi todos escondidos cuando….

…de repente, Rubén se despertó. Abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba en su cama, calentito y de que era la mañana de Navidad. Le dio un poco de pena que todo hubiera sido un sueño, pero cuando miró a Toby, que estaba echadito junto a los pies de su cama, vio que tenía las patas manchadas de barro.”

FIN

Espero que os ayude a ver qué fácil es contar una historia y que os anime a escribir vuestro propio Cuento de Navidad.

 

 

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